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martes, 15 de enero de 2008

José Gregorio Hernández es un científico camino a la santidad



Puede que algunos se animen a discutir si es un verdadero santo. Puede que otros se burlen de una muy mala suerte, porque fue atropellado por el único carro que había en Caracas. Puede que unos cuantos malintencionados pongan en duda su amor por el prójimo, y digan que sólo atendía a sus amigos.

Pero difícilmente podrá decirse que José Gregorio Hernández no era un profesional bien preparado, un verdadero hombre de ciencia. Si se revisan bien los hechos, es posible que Venezuela le deba más como científico que como hacedor de milagros. Y aunque este 16 de enero se cumplen 22 años de haber sido declarado Siervo de Dios por el Vaticano, es imposible pasar por alto su dedicación a la ciencia.

En todo caso, Siervo de Dios es otro de los títulos que el Dr. Hernández mereció antes y después de fallecido. Títulos de este mundo y de otro más espiritual. Honores para una existencia ejemplar.

En este mundo

En 1891, Hernández había regresado de estudiar en Europa, y comenzó su actividad como docente en las cátedras de Histología Normal y Patológica, Fisiología Experimental y Bacteriología de la Universidad Central de Venezuela (UCV), cátedras de las cuales había sido fundador meses antes.

Al culminar sus estudios de postgrado en París y Berlín, le fue delegada la responsabilidad de adquirir con recursos del Estado venezolano los materiales necesarios e indispensables para instalar el laboratorio de Fisiología Experimental en Caracas, así como la adquisición de la bibliografía que fuera necesaria para la apertura de las cátedras. Por sólo mencionar un ejemplo, fue el Dr. Hernández quien introdujo el microscopio en Venezuela.

En 1909, es nombrado profesor de otra cátedra, esta vez la de Anatomía Patológica Práctica, la cual funcionó anexa al Laboratorio del Hospital Vargas, y de la cual se encargó hasta la creación de la cátedra de Anatomía Patológica de la UCV con asiento en el Instituto Anatómico.

No sólo fue el fundador de la cátedra de Bacteriología, la primera establecida en América, sino que fue la primera persona en Venezuela en publicar un trabajo de la disciplina: Elementos de Bacteriología, en 1906.

Era conocido como un profesor bastante culto y exigente (hablaba francés, alemán, inglés, italiano, portugués, dominaba el latín, era músico, filósofo y poseía profundos conocimientos de teología). Hernández formó una escuela de investigadores quienes desempeñaron un rol importantísimo en la medicina venezolana.

Algunos de sus discípulos fueron nada menos que el Dr. Jesús Rafael Risquez, quien fue su sucesor en la Cátedra de Bacteriología y Parasitología, Rafael Rangel, considerado como el fundador de la parasitología nacional.

Asesorado por los doctores Mathias Duval, Isidro M Strauss, y Charles Robert Richet, (este último galardonado con el premio Nóbel de Medicina por sus investigaciones sobre anafilaxia), obtuvo los conocimientos teóricos y el dominio de las técnicas histológicas, así como los conceptos básicos sobre la embriología, e introdujo en las últimas décadas del siglo XIX las ideas y el método experimental del especialista Claude Bernard. Con estas herramientas, José Gregorio Hernández estableció la medicina experimental en Venezuela.

En el mundo espiritual



Su camino hacia la santidad ha sido lento pero seguro y uno de los primeros pasos conseguidos fue precisamente el ser convertido en Siervo de Dios, un 16 de enero de 1986, por el Papa Juan Pablo II.

Siervo de Dios es el primer grado que el catolicismo otorga a una persona que es candidata para ser beatificada y posteriormente canonizada. Un Obispo diocesano y el Postulador de la Causa piden iniciar el proceso de canonización. Luego presentan a la Santa Sede un informe sobre la vida y las virtudes de la persona.

Más adelante, la Santa Sede, por medio de la Congregación para las Causas de los Santos, examina el informe y dicta el decreto diciendo que nada impide iniciar la Causa (Nihil obstat). Este decreto es la respuesta oficial de la Santa Sede a las autoridades diocesanas que han pedido iniciar el proceso canónico.

Obtenido el decreto de Nihil obstat, el Obispo diocesano dicta el Decreto de Introducción de la Causa y la persona postulada pasa a ser Siervo de Dios.

Se dice que hace falta un milagro comprobado para convertir a José Gregorio en santo, pero solamente en Isnotú, pueblito trujillano donde nació el 26 de octubre de 1864, el santuario edificado en su honor tiene alrededor de 30 mil placas en agradecimiento a milagros suyos. Por eso algunos dicen que no hacen falta milagros sino disposición.

Se afirma también que el difundido uso de la imagen de Hernández en la santería lo ha alejado del Vaticano. En todo caso, son miles los que esperan que “el médico de los pobres” obtenga el reconocimiento que merece por parte la Santa Sede.

Fuente

domingo, 28 de octubre de 2007

José Gregorio Hernández El Venerable


Catholic.net - José Gregorio Hernández El Venerable: "regreso"

El Doctor José Gregorio Hernández Cisneros nacido en un pueblo andino, Isnotú, el 26 de octubre de 1864. Sus padres don Benigno y doña Josefa Antonia, quienes lo educan en la fe y le inculcan estudiar medicina, para ello llega a Caracas a los 13 años para empezar el bachillerato y luego a la Universidad Central de Caracas con tal éxito que fue premiado y lo enviaron a París para que estudiara Microscopia, Histología Normal; Patología y Fisiología Experimental.

A su regreso trajo sus enseñanzas que impartió en los salones de clase de la Universidad. Además, sintió el llamado de Dios y se inclinó por ser monje de clausura para que en 1908 entrara en la Cartuja de Farneta tomando el nombre del Hermano Marcelo. Se enferma y le toca regresar a Venezuela para recuperarse.

Aquí vale la pena comentar que los caminos de Dios no son nuestros caminos y por mucho que lo intentó José Gregorio no pudo ser sacerdote ni monje. La enfermedad, una afección pulmonar, se lo impidió. Se dedica, entonces por completo, a la cura de las enfermedades de los pobres para que un día cruzando la calle para comprar algunas medicinas fuese atropellado por un carro, muriendo al poco tiempo era un 29 de junio de 1919.

Mucho se habla acerca de la pronta beatificación de este hombre de Dios. Pero veamos hasta hoy que se ha hecho.

El proceso se inició en junio de 1949, a los 30 años de su muerte, siendo Arzobispo de Caracas Mons. Lucas Guillermo Castillo quien ordenó la etapa informativa.

En agosto de 1957 se hizo el proceso rogatorial realizada en la Habana donde su Cardenal Manuel Arteaga Y Betancourt había estudiado con el Doctor en Caracas.

En abril de 1964 se declaró que no había impedimento para proseguir con el resto del sumario.

La Causa se introdujo oficialmente el 4 de mayo de 1972. Para ello se realizó en Caracas, entre julio de 1973 y enero de 1976, un juicio apostólico para recopilar información.

El caso se trasladó a Roma para que en la Congregación de la Causa de los Santos donde se llevó a cabo las llamadas animadversiones, a cargo del –abogado del diablo-, que intenta desvirtuar al candidato.

23 octubre de 1975 los retos fueron trasladados a la iglesia parroquial la Candelaria.

En septiembre de 1985 es aprobado el expediente sobre las virtudes heroicas y es declarado Venerable, título que da la Iglesia a quienes considera un modelo de vida cristiana, digno de ser imitado por los fieles. El heroísmo y las virtudes fueron proclamadas por Juan pablo II en enero de 1986.

La Comisión de la Iglesia venezolana presentó tres milagros, los cuales fueron rechazados. En la actualidad se está por presentar un milagro en la curación de hidrocefalia. Se está a la espera de la respuesta de médicos especialistas quienes lo estudian con mucha delicadeza.